martes, 7 de abril de 2020

 

 

 

EL AÑO QUE TERMINÓ EN MARZO Ó  EL AÑO QUE NUNCA TERMINA 

 

....cómo creimos que estas cosas eran transitorias, que todo estaba atado, que hoy, martes 7 de abril, pasado marzo, tendríamos las cosas más claras respecto al final del túnel, que terminaríamos creyendo todo lo que nos dicen y, sobre todo, que amanecería con un soleado día que nos infundiría ánimos. No es así. Tengamos paciencia. Hagamos alguna cosilla pseudodeportiva en el ático (Tina experience)


Nunca tanto he pensado en familia, amigos. La situación quasicarcelaria en la que nos encontramos hace que nuestra dedicación a la reflexión haya aumentado, llevándonos constantemente a una especie de "bruto far niente" que te hace navegar por las procelosas aguas de la desesperación intermitente.
Claro que....podría ser peor, aplicando el Principio de Peter. Y el género humano tiene una capacidad infinita de enfrentarse inteligentemente a cualquier adversidad, aunque con resultados variopintos.

En mi caso, previsto viaje cicloturista en Sudáfrica - Namibia (Ciudad del Cabo a Windoek) a últimos de febrero, frustrado por proceso de recuperación de rotura de gemelo y luego, sin solución de continuidad, por el maldito avance mundial del coronavirus, se sustituye tardiamente por un rodillo ciclista que más se parece a un mal sueño disfrazado de deporte.

Ello me lleva a no cejar pues "todo podría ser peor", y seguir desarrollando proyectos con la esperanza de en algún momendo, si la salud, las condiciones mundiales de esta u otras pestes mejoran y, si todavía me quedan una poca de "pasta", salir a toda velocidad, en avión y cumplir esta ilusión, y cumplir esta misión

En el ínterin, cuando las puertas hispano-portuguesas se abran, volver a pasar una semana en las  Aldeias Históricas Portuguesas en la Beira Alta, para, con mi mujer y unos queridos amigos trotamundos para  liberar el cerebro del síndrome carcelario.

Y, dentro de un rato, con las ventajas de vivir "casi" en el campo, ir andando desde casa a la Farmacia y a OpenCor  (1,5km) a por avituallamiento. Durante este camino, en el borde de una dehesa boyal, encuentro alguna persona que lleva su perro y/o va hacer la mismas compras. La común característica es la tristeza, dentro de un alejado buen dia (por decir algo). Otros compañeros de caminata son los conejos, que liberado su espacio por nosotros invadido constantente, corretean felices.




Ya he almorzado. Retomo este insípida entrada de blog



Escucho la "Obertura de Guillermo Tell" que, a ojos de una de mis hijas piense he sufrido un transtorno  mental pasajero, aunque no sabe que soy capaz de vibrar con una buena música, pensando en el verano, la montaña, las rutas ciclistas,.....pensando que cada momento dichoso no volverá, que el agua que pasa no regresará otra vez al río que la disfrutó. Pienso que estoy aquí para divagar....será por esta tarde de un dia apestoso, triste, solitario o por mi mismo, sin ver la salida de este túnel virulento cuya salida todavía no se alcanza a la vista.

Ya, siguiendo emocionado con la música clasica, mi recuerdo a mayo de 1978, Montecatina Terme-Monsumano, concierto en un castillo de la Toscana ofrecido por un grupo de colegas italianos, escuchando el intermezzo de  "Cavallaria Rusticana" de Pietro Mascagni. ¡Grande, veramente grande l'Italia¡

Me voy a terminar pequeñas chapuzas en el garaje, con la esperanza de un mañana que podrá ser mejor.

Hasta pronto






No hay comentarios:

Publicar un comentario