".....y, mientras tanto, comienza el convencimiento profundo de que solo la confianza en los profesionales sanitarios, puede conducir a vencer a ese ejército invisible."
Capitulo VI
Otro día pasa, las cifras aumentan -desgraciadamente no disminuyen, ya que no somos China-, los soldados de ese ejército perfectamente camuflado llegan cerca de nosotros, a través de familiares o de amigos y dá que, extrañamente, levantamos la cabeza y nos convencemos que vamos a combatirlos y ganar.
A través de los siglos, la gripe, luego epidemia y finalmente pandemia, ha azotado a la humanidad. La característica común es que "liquidaba" a grandes conjuntos de población, fundamentalmente en los llamados burgos, el equivalente en pequeña escala de las ciudades actuales, aunque también en el campo. Y acababa universalizándose . Y castigaba con especial ahinco al pueblo llano, pequeños artesanos, ancianos, niños, en general, a las capas más humildes de la sociedad. Se libraba la nobleza, que, en su endogamia, podía, huyendo o quedándose, aislarse o, como actualmente tratamos todos de hacer, confinarse, sin pérdida en general de su calidad de vida.
Las cosas han cambiado.
El elemento diferencial hoy es que la sociedad es más "social". Las relaciones humanas con más intensas dentro de las clases dominantes (política, económica), incluso más que las existentes entre el pueblo llano. El mayor grado de contagio está cantado. Y llega, velozmente, también a los dominantes.
Y ese enemigo ha llegado a una velocidad increible, gracias a la globalización, empujando a poner en práctica aquello de "sálvese quien pueda", y estos malditos guerreros se ceban especialmente en esta clase dominante.
Y digo "sálvese quien pueda", pues nos enteramos todos los días de las atenciones que reciben algunos de los más cobardes generales de nuestro estado mayor gubernativo, que, al resultar heridos, reciben un tratamiento médico y asistencial del que no tenemos oportunidad la clase de tropa y gozan de unas exenciones en el confinamiento que no tienen los ciudadanos de a pie. No son todos ellos, pero si los más insolidarios, los más viles. Es la vileza en grado extremo, especialmente grave en políticos, pues su acceso a los privilegios no deriva de su esfuerzo, si no de nuestros impuestos.
Asisto entonces a un reclutamiento dinámico de un verdadero ejército de voluntarios, además de tropa y oficiales del cuadro permanente, en forma de fuerzas de choque bien disciplinadas. Como los gobiernos no conseguian neutralizar a los invasores, ni por si mismos ni con la ayuda de sus vecinos, sin querer percibir que su prestigio y la seguridad estaban en causa, este ejercito del cuadro permanente y del cuadro miliciano planifican y coordinan una defensa que llevase a diezmar primero, luego aniquilar, al ejército atacante. Y lo conseguirán.
¡Mal pensados¡. No se trata de la técnica de un golpe de estado. Es el "golpe de estado" de nuestros profesionales de la sanidad y quienes auxilian¡¡¡¡¡¡¡¡
Queden con Dios.
Dia sexto de la tercera década del mes germinal.
O Senhor de Amarante, feito de pao de amieiro, casamenteiro de velhas


