Al terminar la Conferencia de Yalta, ya finalizando la Segunda Guerra Mundial, 11 de febrero de 1945, en su retorno con varias escalas, a EE.UU. De la obra "Los últimos 100 días" de John Toland.
Me he detenido aquí, en la pág. 73, y ello no ha hecho más que afianzar mi vieja opinión de que nuestra clase política usufructa con descaro y vergonzosamente unos privilegios que no les corresponden, en detrimento de los ciudadanos corrientes, pues la pasta y otros bienes no son ilimitados.
Me he permitido remarcar este texto por dos razones: La primera, la extraordinaria personalidad de este Presidente de EEUU, que, muy enfermo -moriría dos meses más tarde- demostró sentido de estado y unos profundos valores éticos.

Y un día más, "doblegando curvas"(nueva expresión neológica idiotizante), "aplaudiendo cariñosa pero cansinamente", aguantando unas charlas dominicales del Jefe de Gobierno, éste animando - en lenguaje goebelsiano del Nacionalsocialismo en 1943 - al pueblo a la cruzada de guerra total contra el enemigo, pero con un profundo desconocimiento de la estrategia y una alocada aplicación de tácticas. ¡Qué desamparo, Dios¡
Pero hay algo peor y mucho más peligroso: Ser unos pseudoprofetas que cree que creen en cierto modo ejercer de Cristo redivivo, en versión laica, destinado a eliminar España cualquer vestigio de tiranía liberal, democristina y socialdemócrata, proporcionando al sufrido pueblo español un vida nueva y gloriosa por la via del populismo. Con infinita astucia, eliminar la justicia social, convirtiéndola en odio hacia quienes, con su trabajo generalmente, han sido favorecidos por la fortuna.
Un querido amigo gallego me comentó hoy que la denominación de este período desgraciado de nuestra historia en el contexto de la política bien podría ser "Os Loucos de Marzo".
Hoy he tenido que realizar varias gestiones por via no presencial y con uso solo posible a través del teléfono (Tesorería de la SS, Agencia Tributaria, y así hasta cinco). Imposible..".nuestros agentes está saturados" o, simplemente, nula respuesta. ¿Cómo se ha organizado el servicio de atención al ciudadano durante este período de imposible atención personal?. ¿A dónde han enviado su personal?, ¿Qué puede hacer un ciudadano después de esperar 1 hora al teléfono sin obtener una respuesta?. Nada, todo está cerrado. Pero muchos procedimientos administativos deben ser cumplidos en plazo. Esto demuestra que la gestión de los organismos públicos es un desastre, incluidos los períodos de "encarcelamiento" ciudadano. Así, de este modo, no me gusta mi País. Mejor, cada día me gusta menos.
Y seguimos en esta cárcel, sin los gratificantes y socializantes paseos por el patio, esperando que pase el día Abeja del mes Germinario y nos adentremos con mejores perspectivas en el mes Floreal.
Queda con Dios, amigo.
